¿Quieres tableta o una 38? No hace falta tanto.

La televisión o nuestros influencers favoritos lucen fantásticos y tienen esos cuerpecitos tan bien cuidados que nos dan ganas de tener algo parecido. No voy a negar que ese chico con esa tableta tan bien colocada o esa actriz tan bien proporcionada no sean saludables, pero también diré que su trabajo es mantener ese físico y que no es nada fácil mantenerlo toda la temporada.

Porque a eso voy, la entrada de hoy trata de hacer ver lo complicado que es conseguir un cuerpazo pero que no es imposible si te lo propones y te dejas aconsejar por un profesional y dejar de lado el “amimefuncionismo” (hola Aitor ^^). Porque tener un cuerpo proporcionado y con  un 80% de masa muscular en el caso de los chicos o un 22% de masa grasa en el caso de las chicas es tarea relativamente fácil. Y digo relativamente fácil porque cada persona es un mundo y sólo después de evaluar cada cuerpo y situación personal se puede trazar una hoja de ruta y aun así hay que variar el rumbo varias veces.

A lo largo de la entrada hablaré de varios casos que teniendo un objetivo común, se han afrontado de maneras muy distintas. Porque aunque perder peso parezca simple, el cuerpo humano puede tener decenas de factores que influyen en la pérdida de peso y muchos de ellos vienen condicionados por mitos y prejuicios erróneos que son una barrera psicológica nada fácil de romper. Y hasta que no se rompe no se puede dar un paso firme hasta el objetivo que nos queramos marcar.

El primer paso que necesitamos dar es querer, por iniciativa propia, conseguir un objetivo, sea cual sea, siempre que sea saludable y realista. Y remarco lo de por iniciativa propia, porque muchas veces la persona que más nos quiere, que puede ser una madre, un hermano o nuestra pareja nos insiste y nos insiste por nuestro bien, pero eso por lo general no consigue más que el efecto contrario y es que mandemos al carajo la comida sana.

Es en ese momento, en el que queremos cambiar algo de nuestra dieta, por lo que sea, por salud, por vernos mejor frente al espejo, por gustarle a esa persona que nos hace tilín. Por el motivo que sea, siempre será bueno si consigue que cambiemos la hamburguesa por la pechuga.

Una vez que hemos dado el paso más importante, el de convencernos a nosotros mismos, hay que dar el siguiente, que es documentarnos o pedir ayuda a un profesional. Pero mucho cuidado, porque las pautas de alimentación que no están actualizadas no son correctas, pues la dietética es una ciencia que está en pañales y hay profesionales que siguen recomendando dietas generalistas basadas únicamente en calorías y te dan una dieta de 1200 calorías sin ni siquiera mantener una conversación de hábitos contigo y además te meten galletas en el desayuno…

Porque una dieta de 1200 calorías no tienen que ser mala pero que tampoco tiene que ser buena, y me explico. Yo cada mes me hago una estimación de mi metabolismo basal, porcentaje de grasa y masa muscular, pliegues cutáneos, perímetro de cintura y cadera, etc. Y eso es algo que te tiene que hacer un dietista nutricionista pero después de haber mantenido una conversación contigo de mínimo una hora. Y después de eso y de estudiar tu caso después de que te marches a tu casa con la sensación de haber tirado 40 euros, después de eso, en su despacho evalúa tu caso y puede que una dieta de 1200 kcal. pueda ir bien… pero sería mucha casualidad.

Cada caso, cada persona es una historia diferente y hay que actuar en consecuencia. Porque se puede presentar un caso de un hombre adulto de 120 Kg con un trabajo sedentario, que lleva haciendo dietas por su cuenta (o por cuenta de su madre) desde que tiene uso de razón y que está cansado de pasar hambre. O te puede ser un caso de un hombre de 120 Kg muy activo, con un trabajo de cara al público y que nunca a pretendido bajar de peso hasta que el corazón le dio un susto hace días. En estos casos queda claro que la misma dieta no va a funcionar a los dos, empezando por que la motivación es muy distinta. Otro factor puede ser el metabolismo, otro los prejuicios sobre la alimentación, otro el entorno de la persona, etc. Todas estas dudas se solucionan con un buen estudio nutricional a la persona. Y con eso, se dan unas pautas.

Es entonces, una vez estudiado el caso cuando se pone una dieta. Hay profesionales que ponen una dieta en papel para todo el mes y seguramente funcione. Vuelves al mes siguiente y te la cambia o te la mantiene. Esto funciona, pero tiene un pero… y es que si no pones de tu parte y te limitas a seguir el papelito, cuando te sales de lo que pone en el papel no sabes si estás comiendo bien o mal… o lo que es lo mismo, simplemente comes lo que te dicen y no aprendes a comer. Este método, en mi opinión está anticuado y yo prefiero enseñar a la gente a comer, a comer lo que le gusta.

Porque yo estoy en contra de dar un papel con un menú para varias semanas, yo quiero que la persona se haga su propio menú, con los alimentos que le gustan y que con el paso de las semanas vaya cambiando este menú, adaptándolo a las nuevas frutas, verduras y hortalizas de temporada. Con esto se consigue una dieta mucho más adherente que con un menú saludable en un papel, una dieta que se mantiene en el tiempo y que evoluciona con la persona.

Podréis pensar, vaya ¿Y cómo comiendo lo que le gusta va a conseguir bajar de peso? Pues es después de la entrevista nutricional y de hábitos cuando el profesional se da cuenta de los puntos de la dieta de la persona que hay que cambiar y hay que poner otros alimentos en lugar de los que la persona comía habitualmente y que creía que no eran el problema de su sobrepeso. Porqué todos sabemos que comer “doritos” no rema a favor de perder peso, pero tal vez no sepamos que ese zumo de naranja natural en ayunas no es tan bueno para quitarnos el michelín.

Entonces y volviendo al título de la entrada, no hace falta tener una 38 o unos abdominales perfectos, pero que si los quieres te recomiendo paciencia y dedicación, porque hay cuerpos y cuerpos. Porque una persona que ha hecho ejercicio habitual de joven y ha ganado 10 ó 15 kilos en 2 años, se pone serio con una dieta y ejercicio durante 6 meses o un año y se quita esos kilos de más y parece que ni le ha costado. Pero esto es una persona con una masa muscular bien proporcionada que le ayuda mucho a asimilar mejor los alimentos y a aumentar su metabolismo para gastar esa grasa acumulada.

Pero la persona que no ha hecho ejercicio nunca en su vida o que si ha hecho ha sido algo suave, no tienen una masa muscular proporcionada, esto quiere decir que su masa muscular representa un 60% o menos en mujeres o un 70% o menos en hombres, pero esto es muy relativo, pues depende de la edad y considerando personas sin enfermedades metabólicas. Pero la idea es que la masa muscular es muy importante para mantener una buena salud. Una masa muscular bien proporcionada sirve para regular la glucosa o adaptar el metabolismo cuando nos pasamos comiendo (que es uno de los principales factores que nos llevan a subir de peso).

Entonces ¿Cómo consigo aumentar la masa muscular? Pues aquí viene el sacrificio… hay que trabajar duro para meter a nuestro cuerpo en un estado de estrés y que se adapte. Y es con esta adaptación con la que la masa muscular aumenta. Este proceso puede durar años, como siempre, depende de la persona y de su nivel de compromiso.

Pero no se trata de meterse en un gimnasio y ponerse a hacer pesas como un loco e hincharse a tomar batidos de proteínas. Porque estoy seguro que a más de la mitad de los que leéis estas líneas lo que menos os apetece es meteros una sesión de  pesas 3 ó 4 veces a la semana durante años. Entonces lo que hay que buscar es un ejercicio con el que consigamos ganar esa masa muscular que nos falta y que además nos guste. Este es un trabajo que también le dejo a la persona, yo doy unos ejemplos y es la persona la que me va diciendo los deportes que le gustan y poco a poco vamos sacando rutinas para empezar.

El ejercicio físico de fuerza es sin duda lo necesario para ganar masa muscular, pero no es lo más importante, lo más importante es una buena dieta. Porqué por mucho que tu cuerpo se estimule para crecer, si no tiene el alimento necesario, el músculo no crecerá. Entonces es necesario que tomes alimentos de calidad que aporten proteínas que es el ladrillo del músculo y grasas que es la energía que se usa en reposo para que este músculo se repare. Pero no olvides tomar hidratos acompañados de vitaminas y minerales. Y si puede ser de alimentos reales como frutas, verduras, hortalizas, legumbre y frutos secos, acompañados de pescados y carnes saludables.

Yo puedo recomendar productos de dietética en alguna comida, que son productos que aportan los nutrientes de una comida y además vitaminas y minerales de sobra (pero sintéticos). Pero siempre con la supervisión de un dietista nutricionista. Un ejemplo en el que yo recomendaría estos productos es cuando una persona no llegue a un mínimo de proteínas con la dieta o para sustituir malos hábitos como un bocadillo para cenar o si se viaja, que siempre será mejor un batido o unas barritas antes que una cena en un bar de dudosa calidad. Además de que hay casos en los que psicológicamente, tomar un producto de dietética les hace “cambiar el chip” y tomarse más enserio alcanzar su objetivo.

Sea como fuere, si te lo propones como objetivo, bajar de peso es fácil pero no rápido. Lo que no es fácil es conseguir la talla del modelo de turno, pues estas personas viven de su cuerpo y le dedican muchas horas al día para estar perfectos. Además de que están asesorados por profesionales. Y en nuestro caso después de nuestra jornada habitual sea laboral, estudiantil o amos de nuestra casa, no nos queda tanto tiempo para cuidarnos, pero si nos lo proponemos con unas pocas horas a la semana de ejercicio y cuidando lo que comemos. En menos de 2 años, tendremos ese cuerpo que deseamos.

2 años puede parecer mucho, pero no lo es tanto si nos paramos a pensar en los años que hemos tardado en conseguir esos kilos de más. ¿Cuando fue la última vez que tenías el peso que quieres conseguir? … Pues eso, que 2 años no son nada y que lo más importante será que en esos 2 años has conseguido aprender a comer y que se lo vas a inculcar a tus hijos, nietos o a las persona de tu entorno, que como tú, quieran aprender a comer.

Como conclusión diré, que el que quiere puede. Y que no solo se trata de perder peso, que se trata de vivir saludable. Pero que un indicador de mala nutrición es el sobrepeso y mi recomendación es tratarlo para prevenir problemas en el futuro. Y prevenirlo es aprender a comer por uno mismo y no a instancia de otros.

Como siempre, gracias por llegar hasta aquí.

Saludos y suerte.

Carrascosa.

 

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