La evolución de la salud.

La salud del ser humano se basa en la evolución de 1 millón de años. Hace millones de años no había fármacos, no había gimnasios, no había prácticamente nada de lo que hoy te rodea o de lo que hacemos que nos rodee. Es más, lo que nos rodea actualmente es bastante menos hostil de lo que lo era, pero el cambio no ha sido progresivo, el cambio se podría decir que ha sido de golpe, en los últimos 10.000 años. Pero el cambio ha sido todavía más radical en el último siglo. Se podría decir que los avances científicos han dejado atrás a la evolución.

Buena parte de estos avances han servido para reducir la mortalidad y aumentar la esperanza de vida en años, pero algunos generan problemas en el cuerpo y mente del ser humano para los que no está adaptado y no sabe cómo reaccionar para curarse, degenerando en síntomas que tienen poco que ver con el daño real producido.

 

La sociedad evoluciona a un ritmo diferente al su cuerpo.

Hoy he oído la frase, “tienen que inventar algo que nos haga estar en forma y sanos sin esfuerzo.” Eso sería genial, pero resulta que el cuerpo humano ha evolucionado con la necesidad de esforzarse por sobrevivir y se vale de este esfuerzo como medio de curación o reparación. Un cuerpo sedentario está condenado a enfermar y a morir.

En la entrada hablaré del primer mundo, y con esto me quiero referir a una sociedad con una alta esperanza de vida, una alta tasa de alfabetización de la población adulta, con niveles industrial y económico avanzados, etc.

Y me centraré en la salud que tienen, tenían y podrán tener las personas que centran este primer mundo y los motivos que han llevado a esa salud. Comenzando por una teoría que me parece de los más acertada y de la que daré mi punto de vista con respecto a la salud actual de las personas del primer mundo. Es la teoría de la evolución, en la parte de la salud de las personas, es decir, como ya he comentado el esfuerzo por sobrevivir hace que el cuerpo se recupere y se adapte para poder repetir ese esfuerzo y que éste tenga menor impacto negativo en la salud. Un ejemplo claro es que cuando corremos, y convertimos esto en habitual, con el tiempo podemos correr no sólo más rápido, si no que más lejos con el mismo esfuerzo.

Quiero llegar a lo vital que es para nuestro cuerpo el ejercicio, en la sociedad actual del primer mundo, el esfuerzo por sobrevivir ha cambiado por el esfuerzo por conseguir dinero, ya que es con ese dinero con el que conseguimos la comida, conseguimos cobijo, pagamos cualquier cosa que nos ayuda a no enfermar.

Y es ahí donde el ser humano ha cambiado de rumbo sin contar con la evolución de su cuerpo. El rumbo a la salud que le marcaba la evolución era una hoja de ruta basada en la prevención, es decir, con un cuerpo adaptado y acostumbrado al ejercicio físico, las enfermedades y demás problemas de salud, tenían más problemas para anidar en su cuerpo porque su sistema inmune estaba alerta, porque cualquier impedimento físico evitaba conseguir alimento vital para sobrevivir.

Actualmente la hoja de ruta de la sociedad moderna del primer mundo, que se extiende a los demás, es la del tratamiento de enfermedades ya consolidadas en cuerpos debilitados por la inacción. Cuerpos que durante su vida se han centrado en un trabajo para ganar dinero basado en vender tiempo y no eficacia, cuanto más tiempo más dinero sin importar la productividad. Llevando sus débiles cuerpos a puntos donde la lógica evolutiva no les habría dejado llegar, pero que sometidos a una presión social, han llegado como algo normal.

La sociedad actual va en contra de la evolución y la lógica, cuanto más tiempo dedicas a una tarea mejor la haces, eres más productivo y en menor tiempo obtienes los mismos o mejores resultados. Seguir un ritmo de trabajo, sin importar la eficacia, sino solo el tiempo, sin obtener los beneficios de satisfacción por un trabajo bien realizado, trae nuevas enfermedades que evolutivamente no se presentan y a las que el cuerpo no está preparado y no repara o no saber reparar.

Una de éstas es el estrés, un cuerpo con estrés por el trabajo deriva en síntomas físicos anormales que se pueden paliar con tratamiento, pero que no se curan. Este tipo de enfermedades crónicas son muy lesivas y van en contra de la evolución humana.

La solución está clara, dejar de trabajar para enfermar, pero no es ni mucho menos fácil, no es fácil estar en una empresa de régimen caciquil o dictatorial en la que estás sujeto por contrato a vender horas de trabajo siempre al mismo precio independientemente de tu eficacia y que no te deja opción a cambio, en parte por culpa propia y la situación social.

No es fácil trabajar en lo que realmente te motiva y te hace pensar en progresar, conseguir ese progreso y obtener ese estado antagónico al estrés,  en una sociedad donde trabajar por cuenta propia es más o menos un suicidio. Es muy complicado encontrar empresas donde prime el trabajador y su productividad y no se convierta en un recurso que produce y que no se hace responsable de lo producido.

No nos vamos a poner en plan sindicalista y pelearnos con los que tienen la sartén por el mango en tu trabajo, pero lo que si podemos hacer es pensar en nuestra salud y defender con argumentos suficientes que trabajar en esa dirección es un buscarnos una enfermedad a largo plazo.

Para terminar con mi arrebato sindicalista y continuar con la salud, diré que en tu trabajo se cumplirá el principio de Pareto siendo así que el 20% de tu esfuerzo consigue el 80% de los resultados y que por eso puedes rascarle horas para pensar en tu salud.

 

Tu cuerpo tiene un manual de instrucciones claro y sencillo, la evolución.

Volviendo a tu salud, no se trata de que tengas que correr detrás de un cerdo y plantar tu propio trigo para comer un bocadillo de jamón. Por suerte o por desgracia hay una industria (no voy a entrar en los procesos) que nos facilita esta tarea a cambio de dinero (nuestra moneda del esfuerzo). Pero si no haces este esfuerzo físico a tu cuerpo le falta algo para lo que está diseñado, el ejercicio (venimos de poblaciones nómadas) y por eso no estará sano, pues por eso hay que hacer ejercicio, para cumplir con la evolución y usar el cuerpo como está diseñado para que sea usado.

En la sociedad moderna actual, hay que engañar al cuerpo y hacerle pensar que aún estamos en la selva y que hacemos esfuerzo diariamente para sobrevivir y que él mismo se regenere y mantenga nuestro sistema inmune alerta y por tanto sanos y no recurrir a fármacos que por un lado nos dan pero por otro nos quitan. (No estoy en contra de los fármacos, estoy en contra de su uso irresponsable. Gracias a la química podemos vivir hacinados y no tener enfermedades tipo peste o cólera).

Porque hacer ejercicio no solo mantiene el sistema inmune mejor, si no que el sistema hormonal funciona al 100% haciendo que reaccionemos de una manera óptima a estímulos agresores o a cambios repentinos en la rutina. Consigue que mantengamos mejor nuestro propio calor corporal y una mejor gestión de las reservas de energía.

 

La comida también “la hemos evolucionado”.

El tema de lo que se come actualmente comparado con lo que el cuerpo a estado acostumbrado a comer durante su evolución es mucho peor y es el principal responsable de que la gente enferme. No me refiero a los alimentos naturales, que aunque éstos tienen menos nutrientes, siguen siendo saludables. Me refiero a los productos ultraprocesados, lo que podemos usar, pero no abusar.

La dieta del ser humano hasta hace 10.000 años era caza y recolección, vidas nómadas y demás, gracias a su mayor diferencia con respecto al resto de animales, el cerebro y su capacidad para sacarle partido, consiguió permanecer en un mismo lugar y poder obtener alimento sin tener que cambiar de sitio, cultivando y criando lo que después comería o le sacaría partido.

Este cambio no supuso más que mejoras, pues se seguía haciendo un esfuerzo por conseguir el alimento, pues no había industria que sustituyera el esfuerzo físico, solo algunos animales que facilitaban la tarea. Pero los alimentos seguían siendo de calidad y cocinarlos con las técnicas de la época no les hacía perder las propiedades beneficiosas. Esto pudo traer otros problemas nutricionales como el abuso de cereales, o que cuando había problemas de cosecha venían las hambrunas. Pero vivir en esta sociedad emergente mejoraba la vida nómada y compensaba.

Fue ya en el siglo XX, en una sociedad industrializada, donde se empiezan a crear alimentos ultraprocesados, jugando con las cantidades, quitando grasa, añadiendo azúcar, poniendo vitaminas, añadiendo minerales, jugando con el marketing para camuflar problemas detrás de supuestos beneficios… Donde se crean alimentos realmente atractivos pero nutricionalmente estúpidos.

Pondré un ejemplo claro, las gallegas. Antes de que llegara la industria, se hacían gallegas, pocas, porque no había dinero para ir a la tienda (la moneda del esfuerzo no era de tan fácil acceso) y se hacían con harina, agua, sal y alguna grasa de cerdo, la levadura era del pan, que también se hacía en casa. Esas gallegas siguen sin ser recomendables, pero por lo menos las materias primas eran de calidad y fiables.

El problema llega cuando la industria consigue hacer gallegas de buen sabor y que duran semanas, y que gracias a las materias primas de mala calidad que son baratas dejan el producto a un precio asequible. Esto hace que las comamos habitualmente, más de lo que venía siendo habitual y desplazando a alimentos que realmente aportan la nutrición que necesita nuestro cuerpo.

Nuestra propia sociedad anterior a la industria era la que ponía límite a una mala alimentación, es decir, no se podía abusar de alimentos que no aportaban nada, las famosas calorías vacías, las que engordan y no aportan los macro y micronutrientes necesarios. Aun así, había alimentos como el pan, o el alcohol que sí se comían habitualmente, siendo esta razón por la que la estatura media del humano del siglo XX era menor que su ancestro 10.000 años antes.

 

Conclusión.

 

Trata a tu cuerpo como quiere que lo trates, dale los alimentos que está esperando, dale el ejercicio que está esperando, dale la socialización que está esperando y coge las riendas de tu salud.

 

Como siempre, gracias por llegar hasta aquí, suscribiros si no lo estáis, comentad si así lo queréis.

 

Saludos y suerte.

 

Carrascosa.

2 comments

  1. No me queda claro que pasa con el pan, ¿son calorías vacías?,¿ el resto de celereales a parte del trigo también?
    Yo como mucho pan, prácticamente en todas las comidas, sobre todo con las verduras, sino no puedo meterme las en la boca de la misma manera, quiero decir, me cuesta comérmelas.

    1. Hola Alejandro, perdona que tardara en contestar.
      Las calorías vacías son las que no aportan nutrientes a parte de energía. El pan, al ser harina refinada, ha perdido las pocas proteínas y fibra que pudiera llevar el grano entero, da igual que sea trigo u otro cereal. Por tanto comer pan, es estar añadiendo calorías a la dieta sin ningún beneficio para la salud. Quitar el pan de manera radical es imposible, tengo gente que come pan con todo, con fruta, con la paella, etc. Y la técnica es ir sustituyendo por patata cocida, por legumbres, por arroz cocido (que tb es un cereal, pero sin refinar), por verduras… hasta que puedas ir eliminando los propios sustitutivos, que también pesan como calorías vacías, pero sin refinar.

      Espero que más valga tarde que nunca y que te haya servido. Gracias por comentar : )

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