Memento mori

Recuerda que todo tiene un final, incluido tú mismo.

El título que da sentido a esta entrada es la frase que utilizaban los romanos para que aquellos que se dejaban llevar por emociones hedonistas y que más o menos pronto se les pasarían, para ponerle los pies en la tierra.

Dar valor a lo que realmente importa es complicado, teniendo en cuenta que una sociedad cada vez más materialista, deja a nuestros sentidos más primitivos fuera de juego y completamente descolocados, viviendo en una montaña rusa de emociones.

Basta con mirar la pantalla del móvil para tener un mal día, pero son necesarias horas de juego, masaje, amigos, en definitiva, esas cosas que “nos relajan” para tener un buen día… Y no es porque seamos unos necios que sólo vemos lo malo, es porque gracias a ver el lado negativo de las cosas, y al análisis de este lado complicado, nuestra especie (y todas) ha sobrevivido y ha conseguido progresar. Tener miedo es normal, lo que hay conocer es si el entorno que nos rodea se rige por una cultura del miedo sin que nos demos cuenta.

Volviendo a lo de dar valor a lo que importa, piensa en lo último que valoraste… ¿Es material? ¿Lo sigues valorando? Tú tienes la respuesta. Lo que realmente sigue teniendo valor a día de hoy es lo que realmente importa, porque no dar importancia a lo que realmente deje esa sensación de pérdida cuando ya no esté, es lo que verdaderamente es relevante para ti.

Saludos y suerte.

Carrascosa.

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